La esencia de Heritage/1 está en su personalidad. Rústica, comedida y simplona, laboriosa y ávida de retos pero poco dispuesta a cambiar su anatomía y su modo de enfrentar la vida. El contexto histórico (1966-1972) a que le he restringido es —quizás— tan solo un pretexto para no contaminar esa esencia con el sofisma exagerado de nuestro tiempo. Heritage/1 tiene una personalidad que justifica su nombre y su sentido de ser, y es justo eso lo que la convierte en un proyecto con el cual se llega a intimar.
Personalidad también implica cultura y Heritage/1 lleva consigo la cultura de los 70s que es también la cultura de UNIX. Mi sueño para con ella es regalarle un sistema operativo como Minix, Linux o BSD, y aunque no estoy seguro de que eso llegue a ocurrir, el espíritu de UNIX vive en ella desde esta incipiente etapa de diseño en que todavía se encuentra.
Reconozco, no obstante, que he sido un poco exagerado con la rusticidad. Por ejemplo, me he prohibido utilizar memoria ROM a pesar de que en los tiempos cimeros de UNIX (1975 en adelante) ya las "minis" usaban memoria semiconductora y hasta microprocesadores de 8 bits en labores de apoyo como, por ejemplo, en sus video-terminales. Si Heritage/1 hubiera existido realmente en los 70s, seguramente se hubiera percibido como una máquina "demasiado tradicional" y de diseño poco audaz.
No obstante, la rusticidad (simplicidad) sigue siendo su principal encanto; renunciar a ello sería como aniquilarla antes de haberla hecho nacer. Mi reto —además de hacer que verdaderamente funcione, lo cual es de por sí un gran reto— está en lograr desarrollar software útil capaz de correr en una arquitectura tan simple.
Los estudiosos (o curiosos, como yo) de estos temas, sabrán que UNIX surgió en Bell Labs de manos de Dennis M. Ritchie y Ken Thomson, dos peludos que por aquellos tiempos escribían sus programas en terminales de teletipo empleando lenguaje ensamblador, como todo el mundo. UNIX fue quizás —de acuerdo con un testimonio del propio Dennis Ritchie— el primer "sistema operativo de tiempo compartido" en la historia, o al menos el primero en lograr aceptación masiva. Y esto es importante porque de ello se deriva ese espíritu de colaboración que forma parte de su esencia.
En efecto, antes de UNIX, los programadores solían escribir sus programas a punta de lápiz y papel. Las computadoras trabajaban en modo "batch": tanto datos como programas se entraban desde lectores de tarjeta perforada o cinta magnética y los programadores se contentaban con hacer llegar sus listados al Centro de Calculo, esperar a que los operadores los cargaran, corrieran y probaran, para luego recibir de ellos una lista de fallos detectados.
UNIX, siendo un sistema de tiempo compartido, permitió a los programadores escribir directamente en la máquina (como hacemos hoy), interactuar con ella así como con sus colegas, propiciándose así un entorno cooperativo de trabajo. De hecho, UNIX fue concebido en un inicio como entorno de desarrollo ¡no, como un sistema operativo!
UNIX sorprendió, pues, a sus propios autores. La colaboración salió de Bell Labs hacia las universidades, especialmente la de California, Berkely, donde se le hicieron aportes notables. Mucho antes de que el término "Open Source" fuese popular (o que existiese siquiera), de Berkely salieron cintas marcadas "Berkely Software Distrubution" (BSD), una versión de UNIX que aún continúa desarrollándose bajo ese mismo nombre.
UNIX representa una tradición técnica basada en el respeto a su pasado; un ejemplo vivo está en sus "man pages": aún en las versiones más recientes se pueden leer textos exactos a sus originales de 1972, como la del comando "dc" (desktop calculator), uno de los primeros utilitarios escritos para UNIX en Bell Labs.
No puedo garantizar que Heritage/1 correrá UNIX alguna vez. Lo que sí garantizo es su lealtad a la tradición que su propio nombre representa. Los tiempos de Heritage/1 son los tiempos genuinos de Rolling Stone, "Pease and Love" y "K.I.S.S" (Keep It Simple, Stupid).
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